POEMAS DE NARCISO (1970 – 1971)


POEMA XC.

Un día bajó hasta el río.

Le reflejaban las aguas.

Se enamoró de sí mismo.

No se había visto nunca;

La imagen desconocida

Le prendió con su hermosura.

Yo tengo mejor espejo:

La pura vivaz corriente

De mi propio pensamiento.

En él contemplo mi rostro.

Un rostro que me fascina

Distinto a todos los otros.

Fue ya lejos, en la infancia:

Entre ardientes resplandores

Me conocí pura llama.

Me combatían los vientos;

Me derribaban a veces;

Me extendía a ras del suelo.

Tras del vendaval, erguida,

Como una torre de fuego

Iba forjando mi vida.

Esta voluntad de altura!

vertical eje impasible

que no se doblega nunca!

Entre tinieblas heladas

Sólo mi alma brilla ardiente.

Luz y calor es su llama

La divisan al pasar:

Unos se abrasan en ella,

Otros la quieren matar.

Ella intacta persevera

En su exacta vertical.

Y por eso me arrebata.

‑Y bien sé yo su pobreza‑,

Pero es vertical e intacta,

Y es ardiente y es diversa.

 

POEMA XCI.

Del sueño, bestial, dura y obligada faena,

Prosaico gallo hodierno, me alza el despertador,

Y me entro por la noche, de par en par abierta,

Y escucho altos secretos de su callada voz.

 

POEMA XCII.

Y los hombros anchísimos, innumerable orilla

donde rompe la angustia del humano universo;

Atlante que sostiene las columnas del mundo;

Para llevar al Niño, Cristobalón moderno.

Y los ojos hundidos, que desde lo profundo

otean las augustas honduras del misterio,

los ojos verdemares que sus serenas olas

lanzan sobre los hombros, islas de desconcierto.

Y las manos enormes, delicadas y rudas,

para alzar a los hombres en ofrenda hasta el cielo;

para sanar las llagas, en toque delicado,

y desgoznar las puertas de tesoros inéditos.

Para tapar las bocas de las terribles simas

que lanzan a la tierra sus mortales alientos;

para rasgar violentas nubes de hipocresía,

y cubrir la vergüenza desnuda de los cuerpos.

Oh manos, de los siete pecados capitales,

que elevan cada día, el sacrosanto Cuerpo!.

Palencia 1970

POEMA XCIII.

Luminosa y sombría corre mi vida. Vivo.

Yo, el aparente Uno, múltiple y destrozado

Entre el santo aliciente del arriba entregado

y el embrujo perverso del abajo furtivo.

En las horas solares velocísimo arribo

Levantado en sus llamas, al mismo Sol sagrado;

y en las horas nocturnas raudamente me evado

Del gozo misterioso del mal cogitativo.

24 mayo 1969

POEMA XCIV.

Y una vez más destartalada y triste

llueve la tarde su monotonía;

seria y vetusta la ciudad se viste

oscuro manto de melancolía.

Mas ya para Narciso nada existe

sino el gozo ideal de su belleza,

cuyo denso esplendor tenaz resiste

el asalto vulgar de la tristeza.

Palencia nov. 1970

POEMA XCV.

Es la tarde gris y fría,

Y es ajena y es incierta

Esta habitación sombría

A toda invasión abierta.

Soledad. Melancolía.

 

POEMA XCVI

Yo creo en mi destino;

No fiesta soy dispuesta a cualquier gozo;

No soy agua bebible en cualquier pozo;

No tierra para hacer cualquier camino.

Un hombre soy, que pensativo y tierno,

Inútil de los hombres al reclamo

Tan sólo pienso y tan sólo amo

La Verdad sola del Amor eterno.

POEMA XCVII.

Y ahora aquí, yo Narciso, solo junto a la noche,

la que nutre amorosa mi sereno pensar

con los ríos que fluye inagotablemente

por sus senos gigantes su entraña maternal.

Oh los senos gigantes, tan rudos y tan blandos,

ébano reluciente, brillante oscuridad!

Cómo tras del insípido caminar de los días

sois reposo a la frente, sabor al paladar!

Y ahora venid amigos ((Oh, sólo imaginarios!)

bebed en la corriente de mi propio raudal;

vedme humilde a la escucha de la voz que me dicta

profiriendo palabras cual nadie habló jamás.

No soy más que un discípulo de la sabiduría,

de la suma belleza un heraldo no más;

pero en el mundo entero que muere corrompido

sólo mi grito puede la humana sed saciar.

No hablo desde mí mismo, que al mirarme a mí mismo,

‑esta amada hermosura que suelo contemplar‑

a través de mí mismo contemplo otra belleza

de la cual soy tan sólo el límpido cristal.

POEMA XCVIII

Amorosas palabras, que siempre retenidas,

ahora pugnáis inútiles por abriros camino,

hoy tan sólo podríais despedazar el alma

con la angustia insanable por el tiempo perdido.

Densos besos rugientes, manada de leones,

que en arcanos cubiles yacísteis escondidos,

vana es hoy vuestra ronda en búsqueda de presa!

mis labios en la tierra deben quedar baldíos.

)Por qué tardíamente se rompen las ligaduras

que preso retuvieron lo mejor de uno mismo?

No es ya tiempo de besos ‑ya no existen sus rostros‑

no es tiempo de palabras ‑sordos ya sus oídos‑.

Ellos al otro lado del reino de la muerte

inexpresablemente viven siempre contigo.

Hoy es tiempo de lágrimas por las horas perdidas,

y es tiempo de esperanza del reino prometido!.

POEMA IC.

Desde Medina hasta Olmedo,

Yo viajero.

Entre Medina y Olmedo,

Andar y andar solitario

por estos pelados cerros;

Solitario noche y día

por estos montes desiertos.

Y reposar a la orilla

del cauce seco.

Bajo árboles amarillos

sóñanse altísimos sueños.

Sin más lozanía en torno

que la de mis pensamientos.

Solitario, solitario,

el día entero.

)O vagará de escarlata

la sombra del caballero?

(Años ha me contó Lope

sangrienta historia de celos)

Y los árboles ya marchitos

Y los simbólicos cuervos.

No más vida por el suelo,

ni por el cielo.

Yo solo con mi pujanza

soñando altísimos sueños.

Entre Medina y Olmedo

se desliza el cuerpo raudo,

se me demora el deseo.

viaje a Palencia 1970

POEMA C.

Fastidiosamente

cae la tarde, cobre

del poniente sobre

el jardín saliente.

Jardín en desgracia,

tras de los cristales

restos de rosales,

fantasmas de acacia;

La tarde angustiosa

nos cierra en un horno

de espeso bochorno

se aleja morosa

fúlgida, estridente,

súbita, violenta,

brota la tormenta

POEMA CI.

Yo no me meto con nadie ‑ pero quiero ser yo mismo

Con no entrar en vuestro juego ‑ agravio no os hago amigos;

No busquéis en mí riquezas ‑ que abunda en vuestros recintos,

Que yo habito mi morada y a entrar a ninguno obligo.

Mi patio está abierto a todos ‑ mí cámara a los que invito;

A quien entra y salir quiere ‑ le deseo buen camino;

que en mi soledad gozosa ‑ de ninguno necesito,

Dones que gratis me dieron ‑ de gracia los comunico;

Mi canción es sólo mía ‑ y de quien vaya conmigo.

Que sin ofender a nadie ‑ quiero ser sólo yo mismo.

POEMA CII.

Rosa, perfección última

Del universo; síntesis

De la hermosura múltiple.

Oh tú, plural y única,

Sabroso aroma fúlgido,

Silenciosa música,

Regular y espontánea,

Necesaria y superflua,

Real y puro símbolo,

Plenitud momentánea,

Leticia melancólica.

POEMA CIII

El paso horrible del monstruo

que devora carretera;

rasga el seno de la noche

con sus miradas obscenas.

Y yo no quiero que avance,

yo quiero que se detenga;

Fuera de tiempo y espacio,

al borde de tu presencia,

entrar quiero en el sagrado

misterio de las tinieblas,

sin más luz que el invisible

resplandor de tu belleza.

POEMA CIV.

Bucear en tus aguas. Zambullirme

Hasta la tierra misma, la profunda

Tiniebla luminosa del misterio

Del río de tu vida. Y todavía

Andar y andar por el camino ignoto

Sin más luz que el amor, la caudalosa

Corriente jamás antes remontada,

Hasta la fuente misma primigenia

Del seno maternal. Hasta el instante

De arcana concepción. Y todavía

Caminar por los rastros oscurísimos

Al aroma que el sólo amor percibe

Hasta llegar al mundo inhabitado

Y escuchar la palabra creadora.

Que sólo así, lavada en las purísimas

Aguas originales, luminosas,

Podría mi mirada contemplarte

Cual jamás nadie conoció hombre alguno,

Ya sin misterios, transparente toda…

Y podría en verdad llamarte mía…

Humano amor, fracaso irremediable!

Tan sólo Dios, eterno, te posee.

En absoluta posesión gozosa.

POEMA CV.

Tan sólo Amor el Universo explica

Que sólo Amor construye el universo;

Y sólo Amor, en movimiento inverso

Al hombre en unidad amante implica.

Sólo Dios es Amor, El unifica

Al hombre pecador que vive inmerso

En este mundo múltiple y disperso

Bajo Satán que rompe y que complica.

Fecundo Amor, amor y amistad vierte

Sobre el hombre disperso hacia la muerte

Y en amistad aúna dos caminos;

Y así si encuentras amistad

Es más leve y gozosa la alta empresa

De avanzar en Verdad y Caridad.