“Mi muerte será la última Misa en la tierra”

IMG_1637“Se me esclarece, matiza, ensancha y robustece la idea de la acción de Cristo en mí. La tendencia a preguntarle antes de comenzar cualquier obra, qué es lo que quiere que hagamos; la visión de que mis operaciones y artefactos son rigurosamente nuestros, me ocurre más en el día, aunque todavía pocas veces. Ser movido por el Espíritu Santo: es El quien me ama, no yo a El. Por eso es El quien nos ilumina, no yo a mí mismo (ni a nadie). Bien sé que existen aún zonas muy oscuras, y que necesariamente, por oscuridad y debilidad, muchas actuaciones son todavía realizadas sólo por mí: pecaminosamente. Nada importa, con tal de que no se alce oposición deliberada, y de que sean reconocidas como deficientes y (más…)


De sus escritos…

 

En suma, por donde quiera que me vuelvo, vislumbro o constato claramente esta puerilidad enunciada al comienzo. Mis virtudes no están desarrolladas. Ello me hace sentirme tanto más culpable, cuanto que, como siempre, experimento la prontitud y exuberancia de las cosechas, apenas me abandono un poco a la acción divina. En la línea quebrada que presenta mi vida, cualquier época de una regular, mediana, fidelidad a la oración ha sido pródiga en frutos. ¡Si la fidelidad se hubiese prolongado años enteros, los espectáculos desarrollados a mi vista hubieran sido, sin duda, irresistiblemente maravillosos! (más…)


M. P. C., seglar

Soy una maestra de Polán. Concí a D. José Rivera cuando estudiaba 1º de Magisterio, hace ya unos 35 años. Tuve la suerte de escucharle en Retiros y Ejercicios Espirituales, así como poder hablar con él. Lo conocí por medio de una compañera-amiga que me invitó a los primeros Retiros que hice con él. Fue un regalo del Señor porque no todos los días te encuetras con santos como lo era D. José. Llevaba la santidad reflejada en su rostro, (más…)


Jesús Balmori Blanco, pbro.

Hablar de una persona y resaltar algún aspecto de su vida, que más te impresiona, siempre es difícil, porque toda ersona, al fin y al cabo, es un misterio insondable. Y además, cuando queremos plasmar un detalle concreo en un trozo de papel, siempre corremos el riesgo de aislarlo y empequeñecerlo.

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Antonio Salinero Pérez, seglar

He conocido a D. José desde que yo era un niño. Mi familia ha vivido siempre vinculada a la de D. José. Mi mujer y yo vivimos desde hace 28 años en la planta baja de la casa familiar y hemos tenido contacto con él hasta su muerte. “El cura”, como nosotros le llamábamos siempre, es el hombre más santo que hemos conocido. Era un sacerdote de cuerpo entero, centrado en Jesucristo y amante de la Iglesia. Cualquiera que se acercaba a él veía que este hombre se interesaba con un fervor especial por todo y por todos.

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