Testimonio 12/2016

Mi familia es muy pequeña…y prácticamente durante la convalecencia de mi padre en el hospital estuve sola con él. Dios estaba allí conmigo…porque hubo varios “milagritos”. 

 La verdad que mi padre no pisaba una iglesia desde el día que me casé…y a mi me tenía algo intranquila ese tema. Pero por otro lado también es verdad que a partir del día de la operación hasta que falleció…allí estuvo D. José cuidándole. Durante esa semana que fui a verle, en las visitas tan cortas de UCI de mañana y tarde, mi padre no estuvo apenas consciente..pero yo le hablaba mucho y siempre me despedía de él diciéndole a D. José “aquí te le dejo para que le cuides” y salía yo de allí con una tranquilidad y una certeza de las pocas que he sentido en mi vida, de pensar que le dejaba bien acompañado y en las mejores manos. Es curioso porque nunca pensé en el milagro de que le curara, mi única preocupación es que no estuviera sólo…y como allí estaba D. José…pues no tenía de que preocuparme. Recuerdo que en los momentos de fallecer, quité la reliquia de la máquina que tenía al lado mi padre, y se la puse entre sus manos y las mías, y lloré como pocas veces recuerdo. Y también me acuerdo que pensé en aquellas palabras de D. José, “Dios puede conceder la Gracia en el último instante”  …aunque sólo sea por la pesadez de las oraciones de su hija…. Fue un momento tan íntimo de unión con Dios y de Paz.


JOSÉ RIVERA, POBRE Y «PADRE DE LOS POBRES»

domingoSe sentía feliz siendo pobre, atendiendo a los pobres y animando a muchos a poner tiempo y bienes en los pobres

Durante más de trece años, siete como seminarista y el resto como sacerdote, tuve como director espiritual a D. José, y participé anualmente en los Ejercicios Espirituales y retiros que impartía. En él todo era asombroso, y al mismo tiempo ani- maba a muchos otros con paz, por la obra de la gracia de Cristo en su vida. Y, quizás por  esto, quienes no sabían que la vida de D. José era fruto del amor de Dios lo despreciaban o lo ignoraban. (más…)


Un sacerdote amante de la Iglesia

angelEl próximo domingo, 25 de octubre de 2015, celebraremos en la Santa Iglesia Catedral Primada la solemnidad de su dedicación. La caatedral es la iglesia madre de la diócesis. Es el signo de la iglesia madre que engendra hijos para la vida eterna. Pero este año, en este día, nuestra Iglesia madre toledana se alegrará de una manera especial al dar gracias a Dios por el reconocimiento de las virtudes heroicas de uno de sus mejores hijos: el venerable José Rivera Ramírez, sacerdote diocesano.

El pasado día 1 de octubre se hizo pública una muy gozosa y esperada noticia para todos los que conocimos, quisimos, admiramos y seguimos las indicaciones espirituales del sacerdote diocesano José Rivera: su proclamación como venerable. La Santa Sede reconocía oficialmente que nuestro querido don José había respondido a la gracia de Dios de manera heroica en el ejercicio de las virtudes, durante su vida. La Iglesia nos lo propone, oficial y públicamente a todos como modelo de virtudes. (más…)


Ignacio

Tuve la gracia de coincidir durante 4 años con don José en el seminario de Sta. Leocadia. Desde entonces le profeso una gran devoción y participa de modo fundamental en mi vida y la de mi familia. En febrero pasado fuimos toda mi familia a Roma. Era la primera vez que salíamos todos juntos desde que nos casamos hace ya más de doce años. Para esta ocasión compramos una cámara de fotos que nos costó bastante esfuerzo económico. En el taxi que nos llevaba del aeropuerto de Roma a la residencia nos dejamos olvidado todo el material fotográfico. Cuando nos dimos cuenta el mundo se nos vino a los pies. Máxime cuando la religiosa de recepción nos indicó que era totalmente imposible recuperarla (no sabíamos ni siquiera en qué compañía de taxi llegamos), que siempre que se había perdido algo a un turista nunca lo había recuperado. Así que me encomendé a don José como siempre hago diciéndole: “don José ayúdanos a descubrir la voluntad de Dios”. Y nos fuimos hacia el autobús urbano. No llevábamos ni 5 minutos cuando apareció el taxi con la bolsa fotográfica completa, ante la sorpresa e incredulidad de la religiosa. (más…)


L.S.M. Fuensalida.

Mi marido murió hace 11 años, y en los dos años siguientes murieron sus dos hermanos varones y un sobrino de 6 años, todos de una enfermedad genética hereditaria e incurable llamada leucodistrofia, de la cual las hijas son siempre portadoras, mientras que los hijos varones pueden o no heredarla, pero nunca transmitirla.

Desde que se casó mi hija hace 4 años fue muy reacia a tener niños ya que en caso de que fueran varones había muchísimas probabilidades de que estuviesen afectados. Finalmente se quedó embarazada. Desde el primer momento le pedí a D. José que se hiciese cargo de la criatura y que nos ayudara en este camino, cosa que siempre ha hecho desde que le conocí, no en vida, sino por medio de personas que me han hablado de él, por sus escritos, charlas, etc.

Fueron unos meses de gran angustia. Casi en el tercer mes de embarazo todo se complicó aún más con una pérdida de líquido amniótico por lo que tuvo que guardar reposo absoluto casi todo el mes. Yo le seguía pidiendo a D. José, con gran fe y confianza, aunque muy preocupada.

Poco a poco ella fue mejorando y en la ecografía de los 3 meses ya le aseguraron que era una niña, una niña preciosa que  nació normalmente sin ningún problema, y que es una bendición para todos.

Doy gracias a Dios por todo lo que nos ha concedido a través de D. José, que sigue intercediendo continuamente por mi familia, la cual le encomiendo todos los días.

L.S.M. Fuensalida.